libros y otras publicaciones de artista

08/04/2014

27 Jul. 2014 Sara Torres Sifón

 

 

 

 

 

La relación entre libros y artistas es el punto de partida de la exposición que acoge, hasta finales de agosto, la Fundación Juan March. En “Libros (y otras publicaciones) de artista: 1947 – 2013) se exponen libros y revistas que proceden de los fondos de la colección de la propia Fundación. Un recorrido por casi un centenar de piezas entre los que encontramos Du Cubisme de Albert Gleizes y Jean Metzinger de 1947, la monografía de John Franklin Earhart The Color Printer, de 1892 o una reedición de Último Round de Julio Cortázar.

Las piezas que componen la exposición testimonian la riqueza y la variedad de resultados de esta larga interacción entre los artistas y el libro, entendido este no sólo como un medio de transmisión de un contenido textual, sino sobre todo como objeto y soporte sustantivo de la praxis artística.

En la exposición encontramos obras de Pablo Picasso, Pierre Bonnard, Raymond Queneau, Rafael Alberti, Antoni Tàpies, Antonio Saura, Joan Brossa, Fernando Zóbel, Pablo Palazuelo, Salvador Dalí, Julio Cortázar, Octavio Paz, Brassaï, Gustavo Torner, Eduardo Chillida, José Guerrero, Manuel Millares, Manuel Hernández Mompó, Luis Feito, Lyonel Feininger, Sol LeWitt, Juan Eduardo Cirlot o Eusebio Sempere, entre otros. Y mezcla ejemplares representativos de las colaboraciones entre artistas plásticos y poetas, como Novel.la, de Joan Brossa y Antoni Tàpies (Sala Gaspar, Barcelona, 1965) o Mutilados de paz, de Rafael Alberti y Manuel Millares (Madrid, 1965).

Hay también libros-objeto como los Discos Visuales, Vrindaban, de Octavio Paz, o el célebre Cent mille milliards de poèmes, de Raymond Queneau. Y también ediciones de artista como el Libro de horas de Fernando Zóbel o Ardicia, de Pablo Palazuelo, y experimentos de arte postal como la caja con cien postales de artistas WC4 Box’83 (Nueva York, 1983).

A continuación podéis leer un extracto donde nos explican desde la Fundación que es un libro de artista:

El “libro de artista”, en el sentido literal de la expresión, tuvo su origen en publicaciones de principios del siglo XX como Un coup de dés de Stéphane Mallarmé, y también en los experimentos de los futuristas italianos y rusos. Desde entonces, el artista no sólo ilustra el libro, sino que se apropia de él, convirtiéndolo en obra de arte y siendo, por tanto, su autor o coautor. “Los libros de artista a partir de los años 60 son el resultado de lo que los artistas hacen con libros, sobre libros, en torno a los libros, para o contra los libros […]. El libro de artista es […] uno de los aspectos más esenciales y centrales del arte del siglo XX, y su importancia se basa en que testimonian un nuevo modo de pensar: el del ambiente rupturista de los años sesenta, con sus ideas de democratización, difusión pública y universal del arte […]. Los libros de artista […] son obras de arte que quisieron contravenir el concepto de valor del mercado, orientado a la individualidad original, la pequeña tirada, la obra firmada y sus receptáculos institucionales, la galería y el museo. Son obras que –mucho antes que las nuevas tecnologías– expusieron el sistema tradicional de exposición, registro y catalogación de los museos (pintura, escultura, obra gráfica, etc.) a nuevos retos, porque no se los podía clasificar dentro de los esquemas tradicionales” (G. Schraenen).

Y, en efecto, la conocida reflexión de Mallarmé de que todo cuanto hay en el mundo existe para ir a parar a un libro experimentó una verdadera resurrección en el mundo del arte a partir de los años sesenta del siglo pasado. En las colecciones de los museos y en las exposiciones, pero sobre todo en la actividad de los artistas englobables en las corrientes más cercanas al arte conceptual, el libro empezó a presentarse en pie de igualdad con la obra de arte tradicional. El libro rompió los límites de su función de soporte material de un texto para “competir”, como “objeto artístico”, con las obras de arte.

La concepción del libro como obra de arte modificó la forma visual de los libros, transformó algunos de ellos en documentos de acciones y performances y otros en objetos autorreferenciales o en espacios de experimentación conceptual, verbal y material. Y el proceso tuvo evidentes consecuencias teóricas e institucionales: el libro de artista como obra de arte –reproducido, copiado, fotocopiado; multiplicado en suma– accesible a todos en cualquier lugar, se oponía, como un “múltiple democrático” (J. Drucker) a la comprensión tradicional de la obra de arte como un original único, conservado celosamente por instituciones que legitiman lo que es (o no es) arte. Y, operando con una lógica implacable, el libro de artista permite alinear junto a él formas incluso menos ligadas a la intención artística moderna, como son el libro ilustrado, el foto-libro, las revistas y catálogos de artista, los múltiples, objetos, revistas e incluso piezas visuales, con un amplio espectro de variaciones que van desde el libro de artista fotocopiado hasta libros de altísima calidad de impresión, desde la pieza única hasta la serie numerada de grabados o hasta publicaciones cuya tirada alcanzaba varios cientos de ejemplares.

Artistas: Pablo Picasso, Pierre Bonnard, Raymond Queneau, Rafael Alberti, Antoni Tàpies, Antonio Saura, Joan Brossa, Fernando Zóbel, Pablo Palazuelo, Salvador Dalí, Julio Cortázar, Octavio Paz, Brassaï, Gustavo Torner, Eduardo Chillida, José Guerrero, Manuel Millares, Manuel Hernández Mompó, Luis Feito, Lyonel Feininger, Sol LeWitt, Juan Eduardo Cirlot, etc

Fechas: Del 23 de julio al 30 de agosto 2014

Lugar: Fundación Juan March, Madrid

 

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