
arte contemporáneo
Patxi Echeverría
RECORRIDOS. Hilos del tiempo
del 17 al 27 noviembre
PATXI ECHEVERRIA
Palma, 1955-2021
Hace ya varios años que Patxi Echeverria irrumpió en MA. Yo lo conocía de su juventud, de aquellos años en los que comenzaba a dar sus primeros pasos en el mundo del arte. Había transcurrido mucho tiempo desde entonces, pero algo de aquella inquietud inicial permanecía intacto.
En aquél momento se exponía en la galería una de las ediciones de *Un libro, dos vidas*, un proyecto en el que Patxi encontró una inmediata afinidad, pues el libro, su materialidad y sus posibilidades de transformación constituían una parte sustancial de su producción artística. Al contemplar aquellas obras, se sintió profundamente identificado con la propuesta. Conversamos largo rato y, como no podía ser de otro modo, quedó invitado a participar en una próxima edición.
De aquel encuentro surgió, casi de manera natural, la idea de organizar una exposición dedicada a su trabajo.
Me hablaba entonces de sus últimas investigaciones, de su fascinación por las algas, la posidonia y el Mediterráneo. También de sus experimentaciones con la fotografía y las fotocopias, de las posibilidades expresivas que encontraba en aquellas máquinas reproductoras, ya obsoletas para su función original, pero extraordinariamente fértiles en sus manos. Mediante la alteración, la pérdida de definición y el desplazamiento de las imágenes, Patxi exploraba otras formas de representación: imágenes que se desdibujaban, se desviaban de su referente y adquirían una nueva autonomía plástica. El error, lejos de ser una anomalía, se convertía en una posibilidad creadora; la reproducción dejaba de ser una mera duplicación para transformarse en un territorio de investigación.
Se encontraba inmerso en aquel proceso con una ilusión contagiosa. Venía a la galería, recorría el espacio, estudiaba sus dimensiones y buscaba la manera de articular en él aquel proyecto, convencido de que merecía ser presentado con toda la dignidad que su trabajo requería.
La última vez que lo vi fue para despedirse. Partía hacia Ses Salines en busca de materiales, dispuesto a trabajar directamente sobre sus papeles y objetos. Se marchaba lleno de entusiasmo, con la mirada puesta en todo aquello que aún deseaba descubrir y realizar.
La muerte, sin embargo, lo sorprendió antes de que pudiera concluir aquella labor, reunir las piezas, ordenarlas y establecer las relaciones que habrían de dar forma definitiva a la exposición que imaginaba.
Quedó así pendiente aquel encuentro entre su obra y el espacio de la galería. La ausencia de una selección concluida y de una estructura expositiva definida hizo imposible llevar a cabo el proyecto tal como Patxi lo había concebido. No obstante, renunciar a mostrarlo habría significado dejar en suspenso no solo una exposición, sino también la posibilidad de aproximarnos a los caminos que recorrió y a las múltiples direcciones que abrió su trabajo. He querido, por ello, reunir algunas de esas huellas y ofrecer una mirada sobre los itinerarios creativos que nos ha legado.
La obra de Patxi Echeverria, como muchos conocen, se caracteriza por su diversidad de lenguajes, materiales y procedimientos. En ella persiste, sin embargo, una constante: la atención a la materia, a su cualidad táctil, a su fragilidad y a su condición efímera. A ello se suma la incorporación de materiales recuperados y objetos encontrados, presencias que el azar pone en su camino y que el artista reconoce como portadoras de una posibilidad expresiva.
Los *objets trouvés* ocupan así un lugar esencial en su universo. No son meros elementos rescatados de su abandono ni simples recursos formales: son objetos que, al ser sustraídos de su contexto habitual, adquieren una nueva identidad y se incorporan a un sistema de relaciones, asociaciones y significados. Patxi sabía reconocer en ellos una presencia latente, una memoria material, una suerte de voz que esperaba ser escuchada. Su intervención no siempre consistía en transformar radicalmente el objeto; a veces bastaba con desplazarlo, ponerlo en relación con otros elementos o descubrir la manera de revelar aquello que permanecía oculto en su apariencia cotidiana.
Seleccionar obras de una trayectoria tan extensa y heterogénea ha sido, por tanto, una tarea compleja. Toda práctica artística verdaderamente abierta a la investigación se encuentra sujeta a desplazamientos, cambios de rumbo y sucesivas reformulaciones. Quien trabaja desde la experimentación multidisciplinar no se limita a desarrollar un lenguaje previamente establecido: incorpora cuanto le rodea, aquello que lo afecta y aquello que, de un modo u otro, necesita comunicar. Cada descubrimiento modifica el anterior; cada nueva experiencia abre una posibilidad distinta. En Patxi, esta disposición permeable al mundo dio lugar a una producción plural, difícil de reducir a una única lectura, pero atravesada por una sensibilidad reconocible.
Había también en su trabajo una forma particular de abandonarse al proceso creativo. El encuentro con un objeto, una textura o una imagen podía desencadenar una obra que no había sido concebida de antemano. Su método admitía lo imprevisto, la deriva y la intuición; confiaba en ese diálogo que se establece entre la mano y la materia, entre la intención inicial y aquello que acontece durante la ejecución. En ocasiones, la obra parecía revelarse a medida que iba haciéndose, como si el artista acompañara un proceso cuyo desenlace no estaba completamente determinado.
En ese tránsito, el gesto adquiría una dimensión casi intuitiva, próxima al trance: un estado de concentración en el que la conciencia del resultado cedía terreno a la experiencia misma de crear. Era en esos momentos cuando Patxi se entregaba a su trabajo con una intensidad particular, permitiendo que la materia, el azar y la acción participasen en la construcción de la obra.
Su vida estaba estrechamente vinculada a esa manera de mirar y de sentir. Trabajaba con los sentidos a flor de piel. Si un objeto, al tocarlo, parecía hablarle, lo llevaba al estudio; allí comenzaba otra existencia para él. El estudio de Patxi estaba poblado de esos encuentros, de hallazgos que, bajo otra mirada, quizá habrían pasado inadvertidos. En sus manos, sin embargo, se convertían en presencias cargadas de evocación, signos de una realidad observada desde la sensibilidad y transformada por la imaginación.
De ahí que su obra esté habitada por una pluralidad de símbolos, referencias y resonancias. Cada pieza parece conservar algo de su origen y, al mismo tiempo, abrirse a una nueva lectura. La belleza no aparece como una categoría ideal o distante, sino como una posibilidad que emerge de lo cotidiano, de lo vulnerable, de aquello que el tiempo desgasta o que la mirada convencional descarta.
Esta exposición reúne algunos de esos momentos. No pretende reconstruir de manera exhaustiva una trayectoria ni establecer una secuencia definitiva entre sus distintas etapas. Propone, más bien, un recorrido fragmentario por sus intereses, sus hallazgos y sus modos de aproximarse al mundo. En las obras seleccionadas se manifiestan su sensibilidad hacia el color y las texturas, su voluntad de transformar los objetos y el diálogo constante que establecía con ellos. También afloran las experiencias que dejaron una huella en su vida y que encontraron en el arte una forma de permanencia.
La música, la naturaleza y los símbolos comparecen aquí como ámbitos de especial intensidad, no necesariamente separados, sino entrelazados en una misma actitud receptiva ante la experiencia. La materia se convierte en memoria; el objeto, en presencia; la imagen, en un espacio abierto a la evocación.
Y, finalmente, como un gesto de celebración, un brindis a la vida: una obra figurativa perteneciente a sus primeras creaciones cierra este recorrido. Su presencia nos devuelve al origen, a aquellos primeros pasos en los que comenzaba a configurarse una vocación que, con el tiempo, habría de desplegarse en múltiples direcciones.
Quizá sea esta la mejor manera de acercarnos hoy a Patxi Echeverria: no buscando una conclusión allí donde su trabajo permaneció abierto, sino reconociendo en cada pieza la huella de una curiosidad inagotable, la libertad de quien nunca dejó de explorar y la capacidad de encontrar, en las cosas más humildes, una inesperada forma de belleza.
Marisa Aldeguer, octubre 2026
cv
PATXI ECHEVERRIA
Palma 1955-2021
EXPOSICIONES INDIVIDUALES
1976 Llibreria Tous. Palma
1982 Galeria 4 Gats. Palma
1983 Arteder. Bilbao
1985 Galeria 4 Gats. Palma
Galeria Etienne de Causans. París
Galeria Magda Lázaro. Santa Cruz de Tenerife
1986 Sala Cultural «Caja Canarias». Puerto de la Cruz
1987 Galeria Gallandat. Ginebra, Suïssa
Galeria Lezama. Valencia
1988 Galeria Ferran Cano. Palma
Galeria Marieta Gual. Cala d’Or, Mallorca
1990 El so del silenci. Palau Solleric. Palma
1992 Galeria Ferran Cano. Palma
1993 Galeria Ferran Cano. Barcelona
1994 Galeria Maior. Pollença
1996 Galeria Ferran Cano. Barcelona
Galeria Matisos. Colònia Sant Jordi. Mallorca
1998 Ara. Galeria Ferran Cano. Palma
2000 Silencis del pensament.
Centre d’Art sa Quartera. Inca
2011 Olor de temps. Galeria Altair. Palma
2022 Centro de Arte La Misericordia. Palma
2026 MA arte contemporaneo, Palma
EXPOSICIONS COL·LECTIVES
1979 Quatre pintors nous. Museu de Mallorca. Palma
Galeria Dibuixos. Palma
1980 Moment serigràfic a Mallorca. Galeria Latina. Palma
El gravat. Galeria Byblos. Palma
1981 Cinco Pintores. Galeria 4 Gats. Palma
1983 Galeria Fúcares. Almagro
Galeria Altair. Palma
1984 13 Pintors neofiguratius a Mallorca. Sa Llonja. Palma.
Homenatge a Miró:
Galeria Kreisler 2. Madrid
Galeria Fúcares. Almagro
Sala Gaspar. Barcelona
Galeria 4 Gats. Palma
Erotismos. Galeria Triángulo. Cala Rajada. Mallorca
V Bienal de Barcelona.
V Bienal de Oviedo.
IX Bienal Ibizagraphic. Eivissa
1985 ARCO 85. Galeria 4 Gats. Madrid
ART 16/85 Galeria 4 Gats. Basilea. Suïssa
Chateau Royal. Colliure. França
1986 ARCO 86. Galeria 4 Gats. Madrid
ART 17/86 Galeria 4 Gats.
ART CONTACT. Galeria 4 Gats. Laussane. Suïssa.
Homenatge S. Delaunay. Galeria 4 Gats.
La Música. Galeria Bennàssar. Pollença
1987 ARCO 87. Galeria 4 Gats. Madrid
ART 18/87. Galeria 4 Gats. Basilea. Suïssa
Pintado en Mallorca. Centro Conde Duque. Madrid
Mostra de Pintura. Muro
Galeria Ferran Cano.
1988 ARCO 88. Galeria 4 Gats-Ferran Cano. Madrid
Testimoni. Centre Cultural “La Caixa”. Barcelona
ART 19/88. Galeria 4 Gats-Ferran Cano. Basilea. Suïssa
Colors damunt pedra. Banca March. Palma
76
1989 Mostra de Pintura. Alguero. Sardenya. Itàlia
Galeria Bisart. Palma
Taller 6A. Sa Llonja. Palma
ART 20/89. Galeria 4 Gats-Ferran Cano. Basilea. Suïssa
1990 50 Propostes pictòriques a Mallorca. Ajuntament de Càlvia
ART 21/90. Galeria Ferran Cano-4 Gats. Basilea. Suïssa
100 F. Galeria Maior. Pollença. Mallorca.
1991 ART FAIR. Galeria 4 Gats-Ferran Cano. Los Angeles. EUA
ART FAIR. Galeria 4 Gats-Ferran Cano. Chicago. EUA
Galeria Maior. Pollença. Mallorca
1992 ARCO 92. Galeria 4 Gats. Ferran Cano. Madrid
Arts i Oficis. Casal Solleric. Palma
ART FAIR Chicago. Galeria 4 Gats-Ferran Cano. EUA
ART FAIR Los Angeles. Galeria 4 Gats-Ferran Cano. EUA
ART 23/92 Galeria 4 Gats. Ferran Cano. Basilea. Suïssa
Una faceta del arte contemporáneo español.
Hiunday Art Museum. Seúl. Corea
Galeria Maior. Pollença. Mallorca
1993 100 Anys. 100 Pintors. Sala Exposicion Misericòrdia. Palma
ART FAIR Chicago. Galeria 4 Gats-Ferran Cano. EUA
ART FAIR Los Angeles. Galeria 4 Gats-Ferran Cano. EUA
Magatzem. Galeria Maior. Pollença. Mallorca
Petit Format. Galeria Maior. Pollença. Mallorca
1994 Galeria Maior. Pollença. Mallorca
FIAC. Galeria Ferran Cano. París
1995 ARCO. Galeria Ferran Cano. Madrid
FERIARTE. Gante. Bèlgica
ART FAIR. Chicago. EUA
FIAC. Galeria Ferran Cano. París
1996 Abstraccions. Sa Llonja. Palma
ART FAIR. Chicago. EUA
Emprentes. Galeria Maior. Pollença
Estiu. Galeria Ferran Cano. Barcelona
Papers. Galeria Maior. Pollença
Pintors a Colònia. Galeria Matisos
Colònia de Sant Jordi
FIAC. Galeria Ferran Cano. París
1997 Nadal. Galeria Altair. Palma
ART FAIR. Chicago. EUA
FIAC. París. França
Papers. Galeria Maior. Pollença. Mallorca
1998 Essències. Casal Solleric. Palma
Pintors de la Galeria. Galeria Maior
Pollença. Mallorca
FIAC. París
ART FAIR. Chicago. EUA
2000 Kunst Köln. Colònia. Alemanya
2002 Desaïllaments. Centre d’Art Santa Mònica.
Barcelona
2012 Fum i Art. Museu Can Prunera. Sóller.
Mallorca







